A dos minutos de la partida...

Me miré las manos por última vez y supe en ese instante cuan fugaz es un momento, cuan inesperada es la vida y cuan mágica por durar lo que dura una milésima de segundo.

Era una noche como tantas, en una plaza como tantas, frente a un hombre como tantos, que me decía palabras como las que tantos otros habían pronunciado ya, tantas veces.

El reloj seguía su curso, los segundos avanzaban mientras yo, parada frente a él, me reía de ese destino absurdo que me hacía adivinar, con absoluta perfección, lo que ese individuo tenía que decirme.

Lo único que llamaba mi atención era el olor de un álamo, ese olor suave a primavera naciente.

Él  se despidió de mí con un beso en la frente, yo me despedí de él con un beso en los labios y le desee suerte, como tantas  otras veces lo hice antes. Se marchó y yo quede sentada bajo el álamo en flor, que al parecer tenía mucho más que decirme que ese hombre hecho de espuma.

Nada me importaba, excepto el susurro melancólico del viento, la tibieza de la noche y ese aroma a primavera en flor.

 

-----------------te quiero tanto

y no sabes la pena que m envarga este año por no estar haciendo teatro, me siento en un otoño eterno........

Victoria

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